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En el hotel.

Estábamos ya en la habitación y él empezó a quitarse la ropa, no pude apartar la mirada de su cuerpo, joder, no podía pensar en el sexo ahora mismo, había una bolsa en el suelo, supongo que se la habrán traído con ropa para cambiarse, ya que en el armario había un traje colgado, me acerqué y lo aparté unos momentos mientras sacaba la ropa y hacía la maleta, dejando fuera la ropa para el día siguiente, entonces me giré y allí estaba Max, muy pegado a mí, me sonrió y me besó, lo que empezó con un suave beso fue haciéndose cada vez más intenso, y noté su erección rozando mi vientre, entonces no me lo pensé.

-  - Aisha, no tienes por qué hacerlo nena.

-  - Es que yo si quiero, así que será mejor que te calles y me dejes hacer Max.


Le bajé los bóxer y se los quite, al subir la mirada me quedé helada, ¿Cómo podía haberse puesto de aquella forma tan pronto? Aun así  agarré su duro miembro con las manos y la puse sobre mis labios despacio, para tomar la punta, después de hacer varios círculos alrededor me la metí en la boca, el sabor explotó dentro de mí, era entre salado y ácido, empecé a hacer círculos con la lengua sobre toda la base, entonces Max gimió y enredó sus manos alrededor de mi coleta y tiró de mi hacia delante, respondiendo a su provocación me la introduje hasta el fondo, era bastante grande pero no de manera incómoda, entonces noté una pequeña arcada e intente sacármela, pero él tomó rápidamente el control, agarrándome por la coleta, se salió casi por completo hasta que solamente quedaba la punta dentro de mi boca, entonces lentamente volvió adentro lento y despacio hasta que de nuevo golpeó el fondo de mi garganta, esta vez sin arcadas.

 - Eso es nena, así, joder que bien, puedes tomarme pequeña. Susurraba entre pequeños gruñidos.


Su voz sonaba algo áspera como si me estuviera ordenando, pero no me extrañó para nada, ahora estaba más profundamente metido que antes y ya no luchaba en contra, solo basto un segundo en pensar en eso antes de que le cediese el control, ahora aumentada las acometidas, lo hacía más rápido y duro, supuse que estaba demasiado cerca de correrse por los gruñidos que soltaba, hablaba conmigo mientras sus caderas empujaban al interior de mi boca, dentro y fuera, tuve que clavarle las uñas en sus muslos para no caer hacia atrás por la fuerza que estaba haciendo, un golpe, dos, entonces llegó al orgasmo, pronunció mi nombre en un fuerte gruñido y se apartó suavemente sacándola de mi boca sonando un plof, por suerte no se corrió dentro de mi boca, después me levantó del suelo rápidamente como si no pasase nada, y me capturó la boca con un fuerte beso, era apasionado cargado de deseo, entonces me quitó la blusa desabrochándola lo más rápido que podía, al tiempo que caía al suelo junto con el sujetador la falda y las medias, me cogió en brazos y me tumbó en la cama.


Max se puso  sobre mí, con todo su peso pero sin aplastarme, me acarició las caderas la cintura y los senos, tenía los pezones erectos y el aprovechó para acariciarlos con los pulgares, después capturó uno con la boca y provocó que gimiera, para potenciar el placer que estaba sintiendo deslizó la mano lentamente por mi vientre  y me acarició el clítoris, entonces le arañé la espalda, sabía que eso me gustaba, todo mi cuerpo temblaba de placer, mi respiración se fue acelerando hasta convertirse en gemidos mientras el continuaba provocándome aquel tormento acariciándome cada vez más deprisa el clítoris con movimientos circulares, entonces me retorcí contra el e hice que aumentara su caricias introduciendo dos dedos de golpe, apreté la pelvis contra la suya apretando su erección al tiempo que me movía, sin pensárselo dos veces sacó los dedos, y se colocó encima de mí al tiempo que me abría los muslos y se introdujo de una embestida bastante fuerte.

Después de unos momentos en silencio el levantó la cabeza y me besó en el interior de los muslos haciendo pequeños círculos con su lengua, era una caricia larga y lenta, tenía las piernas completamente abiertas y sentí la punta de su miembro empujando en la entrada de mi sexo, entonces entró despacio, y empezó con movimientos marcados, pero duró poco porque sus golpes se aceleraron y sus caderas estaban machacándome a un ritmo demasiado rápido, pero en ningún momento dejábamos de mirarnos fijamente, entonces noté que llegaba al clímax y a él tampoco le faltaba mucho por la manera de apretar mis muslos y sus gemidos, entonces llegamos al mismo tiempo.


Cuanto había echado de menos a este hombre joder, ¿Realmente lo quería? Me había dejado claro que no habría amor, por lo que no debo enamorarme de él.





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