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Affaire.

Te alzo sobre mí. Haciendo que te sientes sobre mis piernas. Todavía tienes mi sexo entre las manos ¿lo recuerdas? ahora bastante más húmeda que hace unos momentos y la diriges hacia tu interior. Noto toda tu humedad en cuanto mi punta toca tus labios y loco de deseo te levanto cogiéndote por las nalgas, penetrándote al momento. Te sujeto mientras te la meto. 

Tus piernas me rodean, aferrándose a mi cintura. Camino hacia delante, de manera impetuosa, mientras te penetro, sin sacártela. Notas como tu espalda choca contra la pared y te mantienes allí apoyada, mis labios y mi lengua juegan por tu cuello, por tu nuca. Nos besamos apasionadamente, locamente. Nos fundidos en un abrazo, mis brazos por tu cintura y los tuyos por mi cuello. Tus muslos rodeando mi cintura atrayéndome hacia ti. Sigo moviendo mis caderas de manera impetuosa, empiezas a notar como todo tu cuerpo se retuerce y tiembla de placer. Tus manos se aferran a mi espalda, arañándome. Gritas de placer, ya no se puede considerar gemidos. Tus muslos me aprietan con fuerte. 

Espero un poco hasta que terminas de correrte. Quiero hacerte gozar mucho más. Ahora que estoy dentro de tí quiero hacerte la chica más feliz del mundo. Estoy sudando y cansado de mantenerte en peso, pero muy excitado. Te separo de la pared y sin sacarte mi miembro de tu sexo te llevo de nuevo hasta la cama. Nos miramos y encontramos el deseo de uno en el otro. Levanto tus piernas y las coloco sobre mis hombros. Saco mi polla de tu vagina. La agarro con mi mano y te la froto por tu clítoris. Cada vez con más fuerza rozo mi glande por todo tu sexo que está empapado mientras tú te acaricias. Comienzo de nuevo a introducírtelo despacio, sintiendo como te retuerces de placer. Ya está todo dentro y comienzo a sacarlo y meterlo con un ritmo demasiado lento.

Poco a poco mis embestidas se incrementan en rapidez y fuerza. Espero tu siguiente orgasmo para correrme contigo. Noto como te sube. Te agarro de las caderas y te hago el amor más y más deprisa. Empiezas de nuevo a correrte y solo se oyen nuestros gemidos. Terminamos, te dejo caer las piernas a mi lado y me echo sobre ti, buscando tu boca con un beso largo y apasionado. Nuestras respiraciones se relajan y descansamos abrazados en un mundo irreal. Te encanta tenerme encima, sudados ambos, besándonos mientras notas como mi pene va perdiendo su dureza en tu interior. Notas la calidez de mi semen dentro de ti y eso te gusta, te excita. Mi lengua se introduce en tu boca, jugando con tu lengua. Explorándote. Mis manos suben y bajan por tu espalda mientras noto como las tuyas hacen lo mismo por mis costados, sigues moviendo ligeramente tus caderas y mi sexo sigue dentro de ti.


Acercas tus labios a mi oído y me pides que vuelva a poseerte. Que necesitas volver a sentir todas las sensaciones que te acabo de proporcionar.










 

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